Tiró la moneda. Cara. Sin mirar al otro, se puso el paracaidas y saltó.
Mientras caía, vio a lo lejos el avión convertido en una bola de fuego.
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¿Puedes obligar a las estrellas a que giren a tu alrededor? F. Nietzsche, Así Habló Zaratustra
1 comentario:
Excelente.
Me encantó!!!!!
Te quiero muchoooo!!!!!
Ana
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